Cuando Apple llevó su manzana arcoíris a Le Mans en 1980, nació una de las historias más singulares del mundo de la tecnología y el automovilismo. Cuarenta y seis años después, Porsche la resucita en pista.

En 1980, Apple Computer llevaba apenas cuatro años en el mundo, pero ya tenía el carácter —y el presupuesto— necesarios para hacer algo extraordinario. El equipo Dick Barbour Racing recibió el encargo de llevar a las 24 Horas de Le Mans un Porsche 935 K3 vestido de una forma que nadie había visto antes: los seis colores del logo de Apple, en franjas horizontales perfectas, sobre la carrocería del coche de carreras más icónico de su época.
El resultado fue uno de los liveries —diseños de decoración de competición— más admirados de la historia del motor. La manzana y el escudo de Zuffenhausen se fundían en una máquina de más de 800 caballos que debutaba en el mítico circuito de La Sarthe, ante cientos de miles de aficionados.


El 935 K3: velocidad con seis colores
El Porsche 935 K3 era, en 1980, uno de los coches de carreras más dominantes del planeta. La elección no era casual: un modelo idéntico, pilotado por Paul Newman entre otros, había terminado en segundo lugar en las mismas 24 Horas de Le Mans el año anterior. Apple apostaba por un ganador.
En la edición de 1980, los tres pilotos del coche —Bobby Rahal, Allan Moffat y Bob Garretson— mantuvieron el ritmo durante trece horas antes de que problemas mecánicos obligaran a la retirada. La manzana arcoíris no llegó a ver el amanecer del domingo. Sin embargo, la imagen del 935 K3 con aquellos colores quedó grabada para siempre en la memoria del automovilismo.
Décadas después, el mercado de coleccionismo daría la medida exacta del valor de aquel momento: el coche original fue subastado en Monterey por una cifra cercana a los 4,8 millones de dólares.
Steve Jobs y el Porsche 911: una admiración más profunda
La relación entre Apple y Porsche nunca fue solo una cuestión de patrocinio. Steve Jobs era un profundo admirador de la ingeniería y la filosofía de diseño alemana, y su vehículo de elección durante los años 80 fue un Porsche 911: puro, funcional, sin concesiones estéticas innecesarias. En muchos sentidos, el espíritu del 911 y el del Macintosh original respondían a la misma pregunta: ¿qué queda cuando eliminas todo lo superfluo?
Existe una anécdota que condensa a la perfección el carácter de Jobs. Cuando el magnate Ross Perot visitó las oficinas de NeXT para valorar una posible inversión, Jobs y su colega Randy Adams aparcaron sus Porsche 911 fuera de la vista. No querían parecer demasiado ricos mientras pedían financiación.
Más adelante, Jobs adoptó una estrategia que se convertiría en leyenda de Silicon Valley: cambiaba de coche —primero Porsche, luego Mercedes— exactamente cada seis meses. El motivo era un vacío legal en California que le permitía circular durante ese período sin matricular el vehículo, y por tanto, sin placa. Era, en cierto modo, el mismo impulso que le llevaba a diseñar productos: cuestionar las normas hasta encontrar el margen donde vivir diferente.
2026: el homenaje en Laguna Seca
Cuarenta y seis años después del debut de aquel 935 K3, Porsche ha decidido cerrar el círculo. Este mes de mayo de 2026, en el circuito de Laguna Seca —en California, cuna de Apple—, la marca alemana ha presentado dos Porsche 963 con una decoración retro directamente inspirada en aquel diseño de 1980. Las mismas franjas, los mismos seis colores, una nueva máquina.

El tributo responde a una doble efeméride de enorme peso simbólico: el 75.º aniversario de Porsche Motorsport y el inminente 50.º aniversario de Apple, fundada en abril de 1976. Dos marcas que nacieron para redefinir sus industrias, unidas de nuevo bajo los mismos seis colores que en su día llamaron la atención de toda la parrilla de Le Mans.

Hay historias que merecen ser contadas dos veces. La de Apple y Porsche es, además, una historia que el tiempo ha hecho más grande. El 935 K3 con los colores del arcoíris se subastó por casi cinco millones de dólares, un precio que dice todo sobre lo que vale un momento irrepetible. En 2026, Laguna Seca lo recuerda con la elegancia de quien sabe que la nostalgia, bien utilizada, también es velocidad.
La manzana vuelve a la pista. Y el Porsche 963 luce, de nuevo, los seis colores más famosos de la historia de la tecnología.
Fuentes: Porsche Newsroom (2026), 24h-lemans.com, Applesencia, Hypebeast.

Después ver que ha cogido los derechos de la F1 en EE.UU y que estaba en negociaciones para adquirir más derechos (que al final no ha podido ser, ya que SKY ha renovado los derechos hasta el 2034 en Inglaterra y hasta el 2032 en Italia), y con este evento reciente aunque haya sido una conmemoración, no le estará entrando el gusanillo de meterse en el mundo del motor, patrocinado algún equipo? Que pensará, dejármelo en los comentarios. Y ya sabéis que también podéis seguirnos en nuestras redes sociales.